Felipe IV de España reinó desde 1621 hasta 1665, en un período marcado por el declive de la hegemonía hispánica.
Ascenso y Gobierno Inicial
Accedió al trono a los 16 años tras la muerte de Felipe III, delegando en validos como el Conde-Duque de Olivares, quien impulsó reformas centralizadoras como la Unión de Armas para unificar recursos de los reinos. Inicialmente, hubo éxitos militares como la toma de Breda en 1625 y victorias en la Guerra de los Treinta Años. Sin embargo, las guerras continuas agotaron las finanzas.
Crisis y Rebeliones
A partir de 1640, estallaron revueltas en Cataluña (Guerra dels Segadors), Portugal (que logró independencia en 1668) y Sicilia, junto a derrotas como Rocroi (1643) contra Francia. La Paz de Westfalia (1648) reconoció la independencia holandesa, y la Paz de los Pirineos (1659) cedió territorios a Francia.
Declive y Legado
El reinado coincidió con el Siglo de Oro cultural (Velázquez, Calderón), pero sufrió crisis económica por inflación, devaluaciones y presión fiscal. Felipe IV gobernó personalmente tras caer Olivares en 1643, pero no evitó la pérdida de poderío español en Europa.