Los reyes de Tracia fueron los monarcas que gobernaron diversos reinos y tribus en la región histórica de Tracia, ubicada en la península balcánica. Entre ellos destacan:
Sitalces, quien unificó Tracia en un reino alrededor del 431 a.C. y colaboró con Atenas en la guerra del Peloponeso. Tras su muerte en 428 a.C., el reino se fragmentó.
Lisímaco, un diádocos (sucesor de Alejandro Magno), que asumió el título de rey de Tracia en el 305 a.C. aunque mantuvo conflictos con las tribus tracias.
Los reyes del Reino Odrisio, como Cotis I, que gobernaron sobre la tribu de los odrisios, el primer estado tracio unificado, relevante entre los siglos V y IV a.C.
También figuran en la tradición los reyes míticos como Licurgo de los edones y Reso, que según la mitología participó en la guerra de Troya.
En tiempos romanos, el reino odrisio fue un estado vasallo hasta ser convertido en provincia romana en el siglo I d.C.
Estos reyes tuvieron un papel importante controlando recursos como minas de oro y plata y manteniendo la política frente a griegos, persas y macedonios. El reino odrisio fue el más duradero y significativo entre los tracios históricos, hasta su incorporación en el Imperio Romano.
Las principales ciudades de la antigua Tracia, especialmente durante la época romana, incluían Sardica (actual Sofía), Philippopolis (actual Plovdiv) y Adrianópolis (actual Edirne). Estas ciudades fueron importantes centros urbanos en la región tracia anexionada al Imperio Romano en el año 46 d.C. por el Emperador Claudio. Además, otras ciudades destacadas en Tracia incluyen Perinto (capital en la época romana y ubicada en la actual Turquía europea), Plotinópolis, Trajanópolis y colonias griegas como Abdera, Anfípolis y Apolonia, además de ciudades importantes en la costa y el interior como Komotini, Xanthi, Alexandrópolis, Stara Zagora, Burgas, y Kallipolis (actual Gallipoli) entre otras.